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Todos los dedos apuntan a Zannini como el administrador del fútbol K

El secretario de Legal y Técnica de Cristina era quien se reunía con Grondona para definir todos los contratos. Lo hacía acompañado de los jefes de Gabinete. El rol de Máximo.

Días antes del anuncio oficial por parte de Cristina Kirchner y Diego Maradona, el trazo grueso del acuerdo entre el Estado y la AFA se cocinó en Casa Rosada. En la reunión fundante del programa Fútbol para Todos, que incluía un golpazo hacia la marca y los intereses del Grupo Clarín, estuvieron Carlos Zannini, Aníbal Fernández y Julio Grondona. Ocurrió el 12 de agosto de 2009, con aval de la entonces presidenta y un poco en contra de las dudas que mostraba Néstor Kirchner.

En su puesto como secretario Legal y Técnico de Cristina Kirchner, Zannini fue el arquitecto jurídico del fútbol gratuito por TV. Una etapa que empezó por aquellos días, duró ocho años, y terminó hace un mes. Y que ahora también quedó salpicada por el escándalo amplio y global del Fifagate.

Desde aquella cita en 2009, en casi todos los encuentros realizado para ajustar, ampliar o renegociar el arreglo entre el Gobierno y la AFA, se repetirían los protagonistas: Zannini, por el lado del kirchnerismo; y “Don Julio”, el mítico presidente de la Asociación del Fútbol Argentino. Ellos dos, más el jefe de Gabinete de turno. Desde 2009 a 2015, los que pasaron por el cargo fueron: Aníbal Fernández, Juan Manuel Abal Medina, Jorge Capitanich, y nuevamente Fernández, ya en el cierre del ciclo kirchnerista.

Lejos de la mancha venenosa que ahora arrastra el fantasma de Grondona (el ex CEO de Torneos y Competencias Alejandro Burzaco aseguró haberle pagado US$ 15 millones en coimas desde 2005 hasta su muerte en 2014), las reuniones se concretaban sin demasiado secretismo en la oficina de Zannini o en la Jefatura de Gabinete.

A principios de 2014, durante el intento fallido por aggiornar la transmisión televisiva de la mano de Marcelo Tinelli, Máximo Kirchner también se metió en la bambalina de FpT. La presencia del hijo presidencial, y a su vez jefe camporista, encerraba un doble objetivo: diversificar el manejo de las negociaciones vinculadas a la televisación del fútbol, y ablandar las bajadas de línea política de las transmisiones.

De ahí, la declaración reciente del ex coordinador del Fútbol para Todos Pablo Paladino, acusado por parte de Burzaco de haber recibido US$ 4 millones en coimas. “Cristina, Máximo y Zannini se sentaban con Grondona para hablar de Fútbol Para Todos”, afirmó Paladino, horas después de que se difundiera su nombre y el de su amigo Jorge Delhon, que se suicidó.

La frase de Paladino, leal a Aníbal Fernández y cercano a Gabriel Mariotto desde hace 25 años, apuntó a la auto-defensa. Una estrategia que roza el pase de facturas interno, por ahora hecho con cautela y baja intensidad. Sin embargo, el contexto de desbande dentro del kirchnerismo residual, jaqueado desde Comodoro Py y regado por sospechas de traición, preanuncia cruces más directos.

“No la veo a Cristina definiendo esto. (Grondona) seguramente se ha reunido con Cristina, con Máximo no me consta. Estas cosas siempre las discutía con Zannini, venía a la Casa de Gobierno”, reveló Aníbal Fernández. Otro ex ministro confirma ese dato: el “Chino” Zannini era el principal representante del Gobierno en los cara a cara con Grondona. Citas en las que, según un testigo, Don Julio cumplía un papel parecido al de los gobernadores que peregrinan hacia Casa Rosada a reclamar más fondos.

Cristina Kirchner, en cambio, no participaba de los encuentros con Grondona. En ese punto coinciden, salvo por Paladino, todos los ex funcionarios kirchneristas, incluidos los exiliados en otras ramas del peronismo. Y una suspicacia más los une: que Burzaco haya inculpado a todos los socios de TyC en la trama de sobornos, como Fox Sports USA, el grupo mexicano Televisa, la brasileña TV Globo, la española MediaPro y la argentina Full Play, excepto por uno: el Grupo Clarín.

El otro acuerdo general es que Paladino, si bien figuraba al frente delFútbol para Todos, no era una figura central en la definición de los acuerdos con la AFA. Y mucho menos su asesor legal, Jorge Delhon, de perfil bajísimo dentro de ese programa. Sin contar con firma propia en los contratos de televisación, el rol de ambos era más bien administrativo y logístico.

Desde su cargo de interventor del ya extinto Comfer, y pese a haber sido una suerte de autor intelectual de la estatización del fútbol,Gabriel Mariotto también aclaró que no contaba con poder de decisión ni capacidad de firma en las negociaciones.

El fiscal Gerardo Pollicita, sin embargo, pedirá las indagatorias de Mariotto y Paladino, sumadas a las de Aníbal Fernández y Juan Abal Medina. Los acusará de haber pagado sobreprecios millonarios para quedarse con los derechos televisivos de la Selección. A pesar de su influencia en los acuerdos con la AFA, Zannini por ahora quedó al margen de esa (nueva) lista negra judicial.

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