Crimen y Justicia

Habló el amigo del joven que murió después de ser arrastrado durante 12 cuadras y fue testigo del hecho

Diego, el amigo de Nahuel Barragán, joven atropellado y arrastrado por un militar a bordo de un Peugeot 206 explicó que escuchó “un auto acelerado” y que luego vio cómo chocaba “al joven que estaba ayudando, a otra moto y después atropellaba a Nahuel”. “Mi amigo estaba en cuclillas, trato de cubrirse con los brazos y quedó abajo del auto”, detalló.

Luego de que atropellaran y arrastraran doce cuadras a Nahuel Barragán, su amigo Diego, quien iba en la moto con él detalló el momento del choque: “Veníamos hablando a baja velocidad porque lloviznaba, chocamos contra un cantero y cuando no estábamos levantando, un auto a gran velocidad atropelló a mi amigo y a otro chico que nos estaba ayudando”. “Con el otro chico nos quedamos esperando a que frene pero desapareció”, agregó.

Explicando la situación entera que vivieron esa noche detalló que se habían juntado con amigos en San Martín y San Luis “para pasarla bien un rato”, alrededor de las 3 de la mañana dejaron a una amiga en su casa y cerca de las 4 fue que chocaron un cantero “a baja velocidad”. “Nos estamos levantando mientras un chico que nos vio le preguntó a Nahuel si estaba bien y dijo que sí”, detalló Diego.

“Me levanté y escucho un auto acelerado, miro y veo que choca al joven que nos estaba ayudando, choca otra moto y después atropella a Nahuel, mi amigo estaba en cuclillas, trató de cubrirse con los brazos y quedó abajo del auto, con el chico que había atropellado nos quedamos esperando a que frenara pero desapareció”, explicaba entre lágrimas.

También comentó que  llamó a Nahuel “para saber donde estaba”. Después llamo a su hermano para contarle lo que había pasado mientras los vecinos que escucharon el choque llamaban a la policía. “En un primer momento dudaban de mí, decían que yo era el culpable, que no había sangre ni otro auto ni nada”, explica en relación a los vecinos que se acercaban.

Sobre el militar que arroyó a Nahuel en estado de ebriedad, indicó que “en contra de él no tengo nada porque seria una mala persona, le deseo que viva muchos años y que siempre tenga en la cabeza lo que hizo”.

Cuando recordó a su amigo expresó: “Prefiero quedarme con el recuerdo de él sonriendo y diciéndome que estaba bien, tenía un trabajo fijo, amigos, le estaba yendo bien, era una excelente persona”.

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El cabo del Ejército Maurette quedó detenido durante el domingo. La policía lo arrestó gracias al testimonio de un canillita, que denunció haber visto el cuerpo de Barragán debajo del auto estacionado. Además, el militar dio positivo en el control de alcoholemia y en su casa se encontraron 13,8 gramos de Cannabis Sativa (marihuana).

Eran pasadas las 8 de la mañana del domingo cuando Miguel, trabajador de un kiosco de diarios de Luro al 6900, se encontró con el cuerpo sin vida de Nahuel Barragán, el joven de 25 años que fue atropellado y arrastrado sin vida por 12 cuadras por el cabo del Ejército Jonathan Maurte, en Remedios de Escalada entre Moreno y Belgrano. "Estaba haciendo el reparto como todos los días, cuando me encontré con que había dos pies debajo de un auto", contó este lunes a 0223 y afirmó: "Nunca me imaginé que era un cadáver, pensé que era una persona que estaba reparando un auto". Cuando Miguel se acercó al Peugeot 206 que se encontraba estacionado en el lugar, dio aviso inmediato a la policía. "Llamé al 911 y la chica que me atendió me preguntaba si estaba seguro de lo que había visto", explicó y añadió: "Claro que sí, estaba seguro". "Me quedé un rato, hasta que llegó el móvil", contó el hombre y explicó que si bien no mantenía trato con el joven, lo conocía de vista. "Fue un domingo muy feo, nunca me había pasado una cosa así y espero que no me vuelva a suceder", finalizó
Eran pasadas las 8 de la mañana del domingo cuando Miguel, trabajador de un kiosco de diarios de Luro al 6900, se encontró con el cuerpo sin vida de Nahuel Barragán, el joven de 25 años que fue atropellado y arrastrado sin vida por 12 cuadras por el cabo del Ejército Jonathan Maurte, en Remedios de Escalada entre Moreno y Belgrano. “Estaba haciendo el reparto como todos los días, cuando me encontré con que había dos pies debajo de un auto”, contó este lunes a 0223 y afirmó: “Nunca me imaginé que era un cadáver, pensé que era una persona que estaba reparando un auto”. Cuando Miguel se acercó al Peugeot 206 que se encontraba estacionado en el lugar, dio aviso inmediato a la policía. “Llamé al 911 y la chica que me atendió me preguntaba si estaba seguro de lo que había visto”, explicó y añadió: “Claro que sí, estaba seguro”. “Me quedé un rato, hasta que llegó el móvil”, contó el hombre y explicó que si bien no mantenía trato con el joven, lo conocía de vista. “Fue un domingo muy feo, nunca me había pasado una cosa así y espero que no me vuelva a suceder”, finalizó

El fiscal que lleva la causa, Pablo Cistoldi, agravó la imputación durante la mañana de hoy. Lo que en un principio había sido caratulado como “homicidio culposo” pasó a convertirse en “homicidio simple con dolo eventual”.

Así, el hecho ocurrido en la madrugada dejó a una familia derrotada en el abismo. Nahuel era el hijo único de su mamá. No tenía padre ni hermanos y ambos vivían en la misma finca que sus tíos, quienes tenían la casa delante de la suya.

Era primo de dos nenes con autismo a los que ahora habrá que explicarles que la persona con la que se criaron como si fuera un hermano mayor ya no está más“, le reveló a Infobae una persona cercana a la familia que prefirió no revelar su identidad.

“Era hijo único y solo vivía para trabajar en la fábrica de máquinas de envasado, visitar a sus amigos y estar con su familia. Si tenía que dar todo para ayudar, lo hacía”, agregó.

El cabo del Ejército Yonatan Maurette, al momento de su detención

El cabo del Ejército Yonatan Maurette, al momento de su detención

En tanto, Parisotti espera que la muerte de su amigo sirva para cambiar la manera de la gente de contemplar la vida.

“A este tipo le van a dar cinco o seis años de cárcel y después va a salir. Si le suspenden el registro, agarra de nuevo un auto y sale a la calle como si nada. Incluso, si va a la cárcel tiene que ser para que aprenda algo, para que cambie su manera de pensar”, reflexionó.

Y añadió: “Ahora espero que se haga justicia y que la gente empiece a cambiar la forma de pensar. Pueden cambiar miles de leyes, pero si la gente no cambia la forma de ver la vida, no vamos hacia ningún lado”.

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