Malvinas: un sentimiento que nos une

A 36 años del inicio de la guerra contra los ingleses, las nuevas generaciones no deben olvidarse de la gesta de nuestros héroes.

Más allá de todo debate político, tanto en el marco nacional como internacional, el gran desafío que tenemos los argentinos es tratar de que la gesta de Malvinas no quede en el olvido. El paso del tiempo, eficaz cicatrizante que cierra todo tipo de herida y, en algunos casos, no deja huellas de ella, actúa también sobre la historia. Seguramente esto no es un problema exclusivamente nuestro, habida cuenta de que el mundo se ha vuelto más light y hasta los sentimientos son descartables. Por eso, el recuerdo de lo ocurrido en el Atlántico Sur hace 36 años no puede ser ajeno a ninguna generación de argentinos.

La lucha contra la indiferencia es tal vez la gran tarea que tenemos todos, pelea que se sostiene día a día refrescando lo ocurrido y homenajeando a nuestros héroes. Habrá que rescatar entonces las muchas historias de vida que se escribieron entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982. Contar en la calle y en los colegios la valentía de un puñado de pibes que no estaba preparado para afrontar nada más ni nada menos que un guerra, con todo lo que el término conlleva. Reiterar hasta el hartazgo lo hecho por el recluta Poltronieri quien, con el arrojo como mejor arma, se paró frente a los ingleses y salvó la vida de 120 compañeros.

Oscar Ismael Poltronieri (nacido el 2 de febrero de 1962 en Mercedes, Provincia de Buenos Aires, Argentina) es uno de los soldados que combatió en la Guerra de las Malvinas y es el único soldado conscripto vivo en recibir la máxima condecoración militar Argentina, la Cruz La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate (según la Ley 22.607 de 1982), por su hazaña y heroísmo durante la Batalla del Cerro de Dos Hermanas. El otro soldado conscripto recipiente de esta máxima condecoración pertenecía a la Infantería de Marina (BIM 5), CC62 Félix Ernesto Aguirre, muerto en combate. Poltronieri en cambio, pertenecía al «Regimiento de Infantería Mecanizado número 6» del Ejército Argentino, también en calidad de CC62.
“Váyanse ustedes, que tienen hijos, yo me quedo”. Gracias a esas palabras, unos 120 soldados argentinos salieron vivos de nuestras islas en el Atlántico Sur.

Es necesario fogonear lo sucedido, sin partidismos, con una verdad que entre sus ítems incluya que por esos días Buenos Aires parecía distante al enfrentamiento con las tropas británicas, con una ciudad que seguía con su vida habitual y un equipo nacional de fútbol que participaba del Mundial de España. Y, además, no estará mal comentarle a aquellos que deseen saberlo, que el accionar de nuestros soldados tuvo mayor reconocimiento de los enemigos que de los propios argentinos.

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