Surtidores en llamas: la escapada del dólar hace inevitable otra suba y los estacioneros anticipan un fin de año con la súper a casi $40 en Buenos Aires

La brutal devaluación ensanchó la brecha existente entre costos de producción y precio de venta. En el sector hablan de un desfasaje de hasta 45 puntos

Tituados en un contexto que desarticula cualquier cautela, los estacioneros ya se permiten anticipar que la escalada que evidencia el dólar en estos días derivará en un incremento en el valor de los combustibles inaudito desde que Mauricio Macri ocupa la presidencia.

Aunque con los matices lógicos del mercado en el que opera cada una de las entidades, sendas cámaras del expendio y la confederación que nuclea al grueso de los empresarios del sector indicaron que, producto de la fuerte devaluación, se profundizó de un modo dramático el desfasaje entre el precio en los surtidores y el costo de producción del combustible.

En concreto, organizaciones como CECHA aseguran que la brecha que separa a ambos aspectos se ubica cómoda por encima de los 45 puntos y que, incluso aplicando ajustes “conservadores”, a este ritmo el litro de nafta súper en Capital Federal llegará a diciembre pisando los $40. En Ciudad de Buenos Aires el combustible en cuestión promedia los $30 la misma unidad.

Fuera de la General Paz, la previsión es más complicada. Para la cordobesa CECC, incluso si la tendencia alcista de la divisa norteamericana se detuviera este viernes, el valor de la misma unidad por ajuste obligado de la industria alcanzaría los $46 en diciembre.

Por su parte, la Federación de Expendedores del Centro (FECAC) y la Cámara de San Juan se permitieron ir más lejos: fijaron en $50 la cotización del litro de súper en sus respectivas áreas geográficas de influencia.

“El impacto del dólar en el precio final es la variable que más empuja lo que se paga en el surtidor. El monto final estaría llegando a los 50 pesos, pero no es fácil hacer un estimativo. Las petroleras vienen con un atraso respecto del dólar, con lo cual tampoco es seguro que quede ahí”, expresó Gabriel Bornoroni, titular de FECAC.

Desde CECHA, en tanto, anticiparon que el primer incremento a la vista tendrá lugar en breve y producto del Impuesto a la Transferencia de Combustibles (ITC), cuyo vencimiento está fijado para los primeros días de septiembre.

En diálogo con este medio Guillermo Lego, gerente la confederación, anticipó que la tasa en cuestión redundará en un incremento de al menos un 1,5% en los valores en las estaciones de servicio. A eso, aseguró, “habrá que sumarle lo que las petroleras aumenten a partir de lo que está pasando con el dólar”.

“En el sector se estima que por esta disparada del tipo de cambio, lo más probable es que el Gobierno habilite una sucesión de aumentos mensuales del 7% de aquí a fin de año. Lo contrario sería aplicar una suba total de un golpe que, en definitiva, terminaría colapsando a toda la economía. La primera opción originará una suba acumulada del 28% y colocará al litro de súper muy cerca de los 39 pesos”, comentó a este medio.

De esa forma, los más de 45 puntos de desfasaje quedarían reducidos a una porción que terminaría por saldarse en el primer trimestre de 2019.

“Las petroleras seguramente meterán presión para tener subas superiores este año, pero aplicar incrementos por encima de ese 7% mensual volvería crítico el escenario. En el sector nadie cree que el Gobierno sea tan imprudente como para convalidar una única suba y de ese calibre”, dijo.

Para Lego, la suba se hace ineludible incluso por efecto del insumo básico para la producción de combustibles: el barril de crudo, que en estos últimos días tampoco ha dejado de oscilar con tendencia alcista.

“En octubre del año pasado, cualquier petrolera abonaba a razón de $1.000, a lo sumo $1.100, por unidad. Hoy está pagando casi $3.000 por el mismo producto. Todo esto, al margen de los costos operativos y otras variables”, precisó.

Desde CECC su referente, Raúl Castellano, también se refirió a la incidencia del cambio de precios del barril internacional como otra variable que impulsará en estos días otro incremento en las estaciones de servicio.

“El barril de crudo subió varios dólares en los últimos 10 días y no hay certeza de que ese precio vaya a decaer. Hoy están en el orden de los u$s77 la unidad. Junto con el movimiento del dólar y la incidencia de los biocombustibles, es la variable clave para entender por qué se sigue ensanchando el desfasaje entre costos y precio de venta al público”.

Castellano expresó que, de no alcanzarse una calma en el escenario cambiario, el esquema de precios hacia diciembre “será de final abierto”, y probablemente “tenga que revisarse más seguido el valor de la nafta como forma de atenuar el desfasaje”.

“Si no se fija una contención para el dólar, el precio del combustible no tendrá un techo a la vista. Al mismo tiempo, si no se habilitan los incrementos en las naftas lo que puede ocurrir es que resurja una desaceleración en el ritmo de refinamiento. Por efecto de lo costoso del insumo para las refinerías, podríamos volver a una situación de desabastecimiento si el Gobierno no avala nuevas subas”, alertó.

Sobre este punto también se refirió Lego de CECHA. Según el empresario, la puesta en marcha de cupos por parte de algunas petroleras, como ocurrió sobre todo a mediados del mes de julio, respondió precisamente a una brecha entre precio de venta y gasto operativo y de producción que ahora se ha intensificado como nunca antes en lo que va macrismo.

Para el gerente de la confederación, la política de las restricciones en la venta y entrega de combustibles se volverá una constante si no se atiende la nueva diferencia que generó la devaluación de la última semana.

“Si no hay aumentos en breve, bueno, habrá restricciones. Claramente ninguna empresa querrá vender a pérdida o ganando muy poco, que es lo que genera un barril alto y un peso devaluado. Como ocurrió hace algo más de un mes, las primeras afectadas serán aquellas estaciones de servicio que operan fuera de las redes de las principales petroleras”, precisó.

En el interior hablan de 50

En simultáneo al alerta y las presunciones emitidas por los directivos consultados, en el interior de la Argentina lo que predomina es la estimación de un litro de nafta situado en torno a los $50 hacia diciembre.

Precisamente en la Cámara de Expendedores de San Juan dan por sentado que la súper valdrá esa cifra sobre el final de 2018. En las últimas horas, Analía Salguero, titular de la organización, anticipó que en esa zona del país se viene un incremento “inmediato” del 3% para el combustible justamente súper y del 5% para las opciones premium.

“El Estado deberá intervenir en el sector. No se puede dar rienda suelta a los combustibles”, reclamó la empresaria, en declaraciones a una radio local. En San Juan, en sólo en las últimas tres semanas se dio una sucesión de incrementos que colocaron al litro de nafta súper en los $33,5.

Otro que pronosticó un valor de $50 para los próximos meses fue Bornoroni, titular de FECAC. El empresario también reconoció que algunas estaciones de servicio comenzaron a “dosificar” la venta de combustibles ante lo que, presuponen, será un aumento de precios que llegaría de aquí a la semana próxima.

“Muchos estacioneros están preguntando qué hacer, sino que intentamos llevar a cabo la tranquilidad. Es cierto que hay algunas que están pendientes de demanda y ponen cupos para vender, por ejemplo, más de 100 litros por carga”, reconoció el directivo.

 

 

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