EFECTO COLATERAL Retenciones al 0km golpean a los autopartistas : ahora conviene importar a comprar localmente

Los fabricantes están siendo afectadas por la crisis del sector automotor y el cambio en las reglas de juego. Anticipan un 2019 más duro

La industria de autopartes empieza a sentir los efectos colaterales de la crisis que viven las automotrices.

Son 400 empresas, de las cuales, el 80% son Pymes, que encendieron luces amarillas por los cambios que vive el sector automotor, al tiempo que anticipan que “lo peor aún no llegó”.

Después de un crecimiento en ventas de 0Km récord en el primer semestre del año, cuando se soñó con llegar al millón de patentamientos, se trastocó el escenario: se disparó el dólar, se desbocaron los precios y se encareció el financiamiento.

Así las cosas, las empresas del sector abandonaron la idea de alcanzar una meta histórica. De hecho, ya se está previendo un nivel de ventas menor a las 800.000 unidades.

Desde ACARA informaron que en octubre los patentamientos se desplomaron más del 38% interanual. En tanto que en el acumulado la baja ya es del orden del 6%.

En tanto que la producción de autos en septiembre cerró con una preocupante caída, superior al 20% interanual.

En este contexto, son varias las terminales que debieron recurrir al recorte de turnos: FCA anunció que en noviembre continuarán con suspensiones una o dos jornadas a la semana. Desde Renault informaron que harán lo mismo algunos días de este mes, sin dar mayores precisiones. General Motors trabajará tres días a la semana hasta el 20 de diciembre.

Volkswagen, en cambio, logró levantar las suspensiones gracias a que pudo abrir nuevos mercados de exportación.

Frente a este escenario, las empresas autopartistas enfrentan muchas dificultades, a punto tal que se están registrando suspensiones. Además, anticipan que, en el corto plazo, comenzarán a verse nuevas presentaciones de concursos preventivos de crisis.

Los proveedores de las grandes terminales, al no tener tanta espalda financiera, tienen dificultades para afrontar las altas tasas de interés que se cobran en el mercado para fondearse. También, se quejan de que los precios fijados en los acuerdos quedaron completamente desactualizados.

“Los próximos meses serán complicados para las autopartistas por diferentes motivos. Primero, hay que tener en cuenta que se vienen meses de suspensiones y vacaciones en las automotrices. Entre diciembre y enero habrá poco movimiento y ahí caerá mucho la facturación”, explicó Juan Cantarella, gerente general de la Asociación de Fabricantes de Autortes (AFAC).

El autopartismo, como explicaron varias Pyme especializadas que prefieren mantener el bajo perfil, está atado directamente a la producción, y se sabe que el ritmo de las fábricas está bajando abruptamente y ya se ajustaron las previsiones para 2019.

“Las terminales tienen mucho stock, y como el cambio del negocio fue tan repentino, automáticamente nos dejaron de comprar. Entonces, hoy no tenemos facturación y mientras tanto tenemos compromisos con nuestros propios proveedores, muchos de los cuales nos venden insumos importados y los pagamos en dólares”, explicó otro empresario.

“Hay que pensar que hasta ahora la producción local no sufrió tanto como las ventas internas, por eso recién en los dos últimos meses notamos caídas en la facturación de algunas compañías”, explicó Cantarella.

Un sector al borde de la crisis

En número de empresas que dependen del autopartismo es muy grande en el país. Un total de 225 empresas de 400 que se dedican a la fabricación de partes forman parte de AFAC en la Argentina. De ese total, un 80% son Pymes y el resto son grandes empresas.

En términos generales, entre el 12 y el 15% de la facturación (se mide así el resultado del sector porque son diferentes productos los fabricados) va a exportación, mientras que el resto se destina al mercado local.

En cuanto a las previsiones para este año, medido en término de facturación, el sector viene de un 2017 con un cierre en 5.500 millones de dólares, pero esperan que 2018 sea menor, y peor aún el 2019.

Además, el valor de la producción este año, al medirse en dólares, sufrirá el efecto de la licuación, ya que son menos billetes verdes por la devaluación del peso.

Otro drama que tienen pendiente es el que pesa sobre la importación de moldes, un elemento esencial para la producción que tiene que pagar un impuesto de 35% cuando es extra-Mercosur. Esa ley quedó vigente del anterior Gobierno de Cristina Kirchner, la cual se realizó para beneficiar a una empresa local, y que nunca se eliminó, afectando a las compañías autopartistas de forma directa.

La reciente suba de las retenciones a las exportaciones de las automotrices y la reducición de los reintegros por las ventas externas, terminó derrumbando las expectativas a corto plazo.

Las medidas oficiales recaen sobre los 0km, pero terminan achicando el negocio de los autoportatias. Esto que significa:

– Por un lado, la medida oficial establece una retención de $3 por cada dólar exportado. Se trata de más de un 7% del valor de cada unidad exportada que se lleva el Estado, teniendo en cuenta que el 54% de un auto ya son impuestos. Según las primeras estimaciones, el nuevo régimen significaría el traspaso desde las automotrices y autopartistas al Estado de u$s550 millones al año.

– Por el otro, el Gobierno bajó de 6,5% a 2% los reintegros intra-Mercosur (donde se destina el mayor porcentaje de ventas al exterior). El mismo tiene que ver con una recuperación de los impuestos internos, sea total o parcial, ya abonados, que beneficia al exportador.El tema es que los costos van a subir y los precios de venta para el exterior también, lo cual es perjudicial para las marcas porque el reintegro con el nuevo porcentaje no estaba contemplado en los planes de negocio de las nuevas inversiones.

Tras esas medidas, Hernán Vázquez, presidente de Volkswagen Argentina, había dicho que “teniendo en cuenta el perfil exportador de la industria, la reducción de reintegros se contrapone al propósito de la misma. Es decir, compensar a través del reintegro los impuestos anteriores pagados en las distintas etapas de producción, y de esta manera, evitar su exportación”.

Por otro lado, las medidas aplicadas sobre las retenciones y los reintegros terminan eliminando las ventajas que habían ganado con la Ley de Autopartes, las cuales incentivaban a las empresas a comprar en el país.

“Los beneficios de la ley de Autopartes para las marcas que usan más piezas locales se vieron licuados por otros cambios. La ley de fue muy favorable porque permitió que varios proyectos que se estaban gestando en ese momento puedan arrancar con una integración más alta. Pero cuando se observan las estadísticas hay un déficit, porque aparece un gran contraste que es el problema con las retenciones que benefician a la importación”, comentó el directivo.

Es decir, con el reciente cambio aplicado por el Gobierno, hoy al exportar un auto fabricado en el país, se cobra un reintegro sobre las piezas nacionales que es de 2%. Por otro lado, se paga un derecho de exportación que es del 7,5% al 8 por ciento. De esta manera, se paga casi el 8% del valor exportado y se reintegra el 2%, la empresa termina perdiendo un 6 por ciento.

“Eso quiere decir que si tenes una pieza local, que vale u$s100 dolares y tenes que exportar, y la pieza importada sale casi lo mismo, te conviene comprar la pieza importada que no tiene la penalidad. Es decir, el incentivo es que a igualdad de precios resulta más conveniente la compra en el exterior porque cuando exportás las retenciones son más altas que los reintegros”, recalcó Cantarella.

Esta situación es una de las que más preocupa a las autopartistas y por eso ven más crítico el escenario actual y a mediano plazo, cuando se siga sosteniendo esta política y la inflación siga golpeando la producción local, lo cual será inevitable trasladar a precios.

Como si fuera poco, estos cambios se dieron en medio de noticas poco alentadoras para quienes abastecen e las fábricas locales: se confirmó que Ford dejará de producir el Focus en la planta de Pacheco, y lo peor de todo es que no tiene un producto de reemplazo (por lo menos por ahora). Es decir, una de las plantas con mayor trayectoria del país, tendrá solo un modelo local: la pick up Ranger.

Por su parte Chevrolet, que el año pasado anunció una inversión de 300 millones de dólares para la planta de Alvear, donde fabricarán otro nuevo modelo, también dijo que es muy difícil cumplir con los planes en el contexto actual.

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