El obispo de Orán renunció a la diócesis salteña por “problemas de salud” pero aseguran que Zanchetta fue protegido por el Papa para esconder abusos de menores

Pero Zanchetta no dijo qué enfermedad tenía. Solo completó la carta dedicándole "gratitud infinita a todos porque son un don de Dios", especialmente "a los sacerdotes, diáconos, seminaristas, los miembros de la vida consagrada, y todas las personas que conformamos esta hermosa familia diocesana".

Hace un año y medio, con aval del Papa Francisco, el obispo de Orán, Gustavo Zanchetta, renunció a la diócesis salteña por “problemas de salud”, sin embargo este viernes se conoció que los verdaderos motivos de su alejamiento fueron otros.

Es que el religioso fue destituido por el Papa Francisco a raíz de denuncias que provinieron del mismo clero que lo acusó de diferentes tipos de abuso, entre ellos de abuso sexual dentro del Seminario fundado por él mismo y que dejará de funcionar a partir del año próximo.

El sábado 29 de julio de 2017, Zanchetta publicó una carta en la que afirmaba que acababa de regresar de Roma y que estando allí le presentó “al Santo Padre Francisco” su “renuncia como Obispo de la Nueva Orán”. La razón de su alejamiento, escribió, no era otra que “un problema de salud” que le impedía “llevar plenamente el ministerio pastoral” y que lo obligaba a “partir lo antes posible para iniciar el tratamiento”.

Apenas alejado de la diócesis oranense, el caso de la renuncia de Zanchetta se llenó de misterio. Pese a su supuesto delicado estado de salud, dos meses después sería fotografiado en Madrid, participando entusiasta de un curso académico en la Universidad Eclesiástica San Dámaso.

Pero la sorpresa mayor llegaría casi cinco meses posteriores a su renuncia. Evidentemente ya “recuperado”, el 19 de diciembre de 2017 el propio Francisco designó a Zanchetta asesor de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), dependencia conocida como “la inmobiliaria” de la Santa Sede, que maneja más de 5.000 propiedades en diversos países, detalla La Izquierda Diario. Según algunas fuentes, ese cargo no existía y Bergoglio lo creó exclusivamente para él.

Fue el viernes 28 de diciembre de este año que se volvió a hablar de Zanchetta. Según la información que trascendió, los verdaderos motivos que llevaron al alejamiento de Zanchetta fueron otros. Por un lado se afirma que, en lugar de renunciar, “fue destituido por el Papa Francisco” y que todo fue motivado por “denuncias que provinieron del mismo clero que lo acusó de diferentes tipos de abuso, entre ellos de abuso sexual dentro del Seminario fundado por él mismo y que dejará de funcionar a partir del año próximo”.

Por otro lado, a partir de este giro en el caso la atención se centraría en “los traslados de los sacerdotes que denunciaron a Zanchetta, e incluso la remoción del nuncio Emil Paul Tscherrig, quien elevó las denuncias” al Vaticano el año pasado, todo lo cual sería parte de una dura interna en la Curia, que involucra directamente al arzobispo de Salta, Mario Cargnello, y al mismo Bergoglio.

Zanchetta fue acusado, entre otras cosas, de echar empleados de un colegio de Quilmes por ser homosexuales, de ofrecerle a una persona un trabajo en un colegio de Florencio Varela “a cambio de algún servicio” y de abusar de seminaristas que estaban bajo su mando. Y además de esos abusos de poder y sexuales, fue acusado de protagonizar varios “desmanejos económicos”.

“Más que un nombramiento, aquella partida de Zanchetta desde el conurbano bonaerense al norte salteño fue uno de los típicos “traslados” que ejecuta el Vaticano para alejar a sus subordinados de la feligresía inquieta cuando surgen denuncias de abusos y otras tropelías”, indica La Izquierda Diario.

En las últimas horas también trascendió que, un año después de la partida de Zanchetta al Vaticano, la jerarquía católica ejecutó otros “traslados”, esta vez de tres sacerdotes que denunciaron al obispo por nuevos abusos, recoge el medio citado.

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