Dura crítica del Washington Post que comparó a Argentina con un auto italiano

El medio estadounidense publicó un artículo en el que señala que el país "está condenado a repetir una historia recurrente de emergencias financieras"

En un duro artículo, Washington Post, el reconocido medio estadounidense, comparó a la Argentina con un auto italiano: “Se ve muy bien pero simplemente no funciona”.

Bajo el título “Argentina tiene elegancia, pero parece atraer crisis”, el artículo arranca rememorando la crisis de 2002: “Como una gran dama caída en tiempos difíciles, Buenos Aires se vio empañada por el colapso económico. En medio de sus cafés de estilo parisino y sus balcones de hierro forjado se alzaban las persianas bajas de los comercios. En sus grandes bulevares, los cartoneros buscaban en los basureros cualquier cosa que pudieran revender”.

“Pero es el destino de los argentinos vivir en un círculo vicioso”, agrega el periodista Anthony Faiola.

“De vuelta este mes por primera vez en 16 años, vi a un país atrapado en lo que ahora se ha convertido en su estado natural: la crisis. Como si viviera un déjà vu, volví a encender la televisión para escuchar a los presentadores de noticias argentinos preocupados por los rescates financieros, el hundimiento del peso y los temores de default. Los mendigos, incluso más que antes, se amontonaron en la misma esquina frente a una imponente iglesia en la avenida Santa Fe. Como ya había sucedido años antes, las tiendas anunciaban liquidaciones por el cierre del comercio”, completó Faiola.

“Este es el problema de la Argentina. Es un automóvil italiano hecho país: en la superficie, elegante y pulcro. Pero bajo el capó, se rompe una y otra vez. En resumen, Argentina se ve muy bien pero simplemente no funciona”, planteó.

En su argumentación, el periodista recordó la reciente cumbre del Grupo de los 20 que trajo a Buenos Aires a líderes mundiales, incluido el presidente Trump: “Los argentinos erigieron un glamoroso centro de medios para un ejército de prensa. Lo equiparon con arte de vanguardia y ofrecieron vino de barril ilimitado, cervezas artesanales, pastas frescas y cortes raros de carne argentina. Organizaron actuaciones vanguardistas (una especie de espectáculo de tango, como producido por Andy Warhol), mientras las camareras se movían alrededor de las mesas de madera natural y rellenando constantemente las copas de champán de los reporteros”.

Sin embargo, durante la gran mayoría de la cumbre, el WiFi, la necesidad más fundamental para los periodistas que trabajaban en el lugar, estaba caído. Roto. No funcionó”, disparó Faiola.

“Como si estuviera atrapada en la película El Día de la Marmota de Bill Murray, Argentina está condenada a repetir una historia recurrente de emergencias financieras. Casi que se puede programar el reloj para esperarla, y, preocupantemente, los intervalos entre las implosiones son cada vez más cortos”, señaló.

En otro párrafo, recordó que “Cristina Fernández de Kirchner, la ex presidente peronista, asumió el mando hace una década, iniciando una nueva era de estadísticas falsas y populismo. Así, el año 2014 trajo otra recesión y otra crisis de deuda. Cuatro años después, y ahora bajo el presidente Mauricio Macri, Argentina pidió el mayor rescate en la historia del FMI para tratar de mantenerse a flote”.

“Pero la inflación está de nuevo en alza. El peso vale casi el 10% de lo que valía hace seis años frente al dólar estadounidense. Mientras Macri trata de deshacer el populismo de Fernández de Kirchner, por ejemplo, retirando los subsidios a la electricidad, y los argentinos están sintiendo el dolor”, planteó el periodista, para luego señalar que “en una zona apenas más allá de los límites de la ciudad, Buenos Aires parece una aldea de Potemkin. El paisaje da paso a los barrios marginales en expansión, o villas miseria, como se las conoce aquí, tan complicadas como las que se encuentran en Lima, Bogotá o San Pablo”.

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