Bolsillos Argentina 2019: con la primera ola de aumentos, se complica el plan anti inflacionario de Macri

Desde colectivos y trenes, hasta luz, agua y celulares, pasando por ABL, expensas y prepagas, el cronograma de subas afectará el poder adquisitivo del argentino

El 2018 terminó complicado para la mayoría de la sociedad, y en especial para la clase media, el recién inaugurado 2019 no será diferente.

Es más, puede hasta que la situación de los bolsillos de los ciudadanos argentinos se siga deteriorando y los ingresos alcancen cada vez menos para cubrir el largo cronograma de aumentos previstos para el año próximo.

No se trata solamente de las subas ya anunciadas en transporte (colectivos, trenes y subte) o en luz, gas y agua. También habrá incrementos en otros servicios vinculados a la telefonía celular, las prepagas, el ABL, las patentes, expensas, alquileres y hasta los parquímetros y los combustibles.

Ni que hablar del precio de los productos de la canasta de consumo masivo, que se despidieron del 2018 con aumentos de entre el 10% y el 20%, según los rubros, y que prometen volver en este 2019 con nuevas listas que seguirán siendo actualizadas mes a mes y de acuerdo al derrotero de la inflación.

La mayoría de esta larga lista de “retoques” se concentrará en los primeros cuatro meses del año. Es decir, entre enero y abril y coincidirán con el arranque de la campaña electoral y también con las negociaciones paritarias que llevarán a cabo varios de los gremios de mayor peso.

Esto se debe a una decisión del Gobierno que, en principio, ya decidió acumular las mayores subas en las tarifas de servicios públicos y el transporte en los primeros meses del 2019 para, precisamente, despegarlas de las elecciones nacionales de octubre y de las PASO, de un mes antes.

La última conferencia de prensa del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, en la cual se anunciaron los nuevos valores de los boletos de colectivos, trenes y subterráneos tiene que ver con ese objetivo de intentar que el mal humor social por las fuertes subas no llegue a las urnas y afecte las aspiraciones de reelección de Mauricio Macri.

De hecho, los cambios en los valores de estos servicios de transporte público de pasajeros serán escalonados entre enero y marzo, como el caso de los colectivos, cuyo boleto pasará de los actuales $13 a $18 con subas de $2 en enero, $1,50 en febrero y otra suma similar en marzo.

El mismo proceso se aplicará a los boletos de trenes y el del subte, con incrementos de un 40% en promedio de manera escalonada al igual que el de los colectivos.

Paritarias, en la mira

Con estos precios, es más que probable que las primeras paritarias ya cerradas con una suba del 23% para el 2019 se reabran.

Es decir, las negociadas por los gremios de Utedyc y el de encargados de edificios, que llegaron a acuerdos con cláusulas de revisión y pagos hasta en cuatro cuotas.

El porcentaje está en línea con las aspiraciones del Gobierno, que quiere marcar la cancha para permitir subas salariales inferiores a la inflación estimada para el 2019, que sería del 27,5%, muy por encima de la del año pasado, cercana al 47%.

Nadie del Gobierno ha logrado hasta ahora explicar qué fórmula mágica se usaría para reducir en 20 puntos el costo inflacionario en un contexto de subas y aumentos cotidianos en los precios de varios productos y servicios que impactan en la canasta familiar.

Es que, los rubros mencionados anteriormente no serán los únicos que sufrirán variaciones durante los meses de verano, ya que también llegarán las facturas de la luz, el gas y el agua con valores en alza, que rondarán entre el 17% y el 25%, de acuerdo al servicio.

De hecho, el clásico brindis por la armonía del nuevo año se vio alterado por el primer “sablazo”: a partir del primer día de enero, comenzó a correr una suba en el servicio de AySA (Bs. As.), que ya solicitó permiso para aumentar 17% la tarifa que pagan sus clientes en Capital Federal y 26 localidades del conurbano bonaerense.

No será el único aumento de esta empresa, ya que en mayo pretende una nueva suba del 27%. La compañía ya presentó la propuesta de adecuación tarifaria al Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS) y fue aprobada luego de la audiencia pública que se llevó a cabo en noviembre en Tecnópolis.

Las dos subas están justificadas por la firma bajo el argumento de compensar la inflación original prevista para este año, que era del 15%, y sobre la cual AySA había aplicado un incremento del 26% que está vigente desde el 1 de mayo pasado.

El problema es que la inflación del 2018 estuvo más cerca del 47% que de la inicialmente prevista por el Gobierno y, por eso, tanto AySA como el resto de las empresas de servicios públicos y hasta las propias autoridades plantean retoques mayores para compensar la diferencia.

Sin embargo, en el caso de las negociaciones salariales el propio Gobierno busca poner un techo de entre el 23% y el 26% a los acuerdos en línea con la supuesta meta inflacionaria para el 2019, pero sin tener en cuenta la fuerte pérdida de poder adquisitivo que ya acumula el salario.

En lo que respecta a las tarifas de la distribución eléctrica (luz), el primer aumento está previsto para febrero y también acompañará el ritmo de la inflación acumulada en los últimos meses de este año y de enero del 2019.

Según los anuncios oficiales, serán ajustes del 43% entre febrero y marzo, aunque para todo el 2019 se espera un promedio del 55%, debido a que se sumarán dos cuotas de 4% cada una en mayo y agosto.

Pero como el último incremento de tarifas de agosto pasado no llegó a reflejar el impacto de la devaluación posterior y la suba del dólar de $28 a $38, se contempla que para mantener el mismo nivel de subsidios, los cargos eléctricos deberían subir todavía más.

En cuanto al gas, el primer incremento se dará en abril y la segunda en septiembre. Ambas forman parte de la revisión semestral del período octubre 2018/marzo de 2019.

Como también se estima que los precios reflejarán la inflación de ese período y el precio más caro del gas usado en invierno, los retoques rondarán entre el 30% y el 35%.

Sobre el precio de los combustibles es más que probable que vuelvan a subir durante el primer trimestre, más allá de que en diciembre algunas marcas rebajaron sus valores.

De hecho, a lo largo del año pasado acumularon un incremento del 55%, en paralelo con la suba del tipo de cambio y del valor internacional del barril de petróleo.

Las posibilidades de nuevos aumentos se basan en que los empresarios de este sector advierten que la nafta y el gasoil todavía arrastran un atraso del 10% en relación con lo que debería valer y el incremento de los costos que no fueron todavía trasladados a los surtidores.

Incluso, un informe de la Federación de Expenedores de Combustibles (Fecac), estima que el precio de la nafta premium debería rondar los $50. Para llegar a ese objetivo solamente faltan cerca de $4 con relación a los valores actuales.

Una nueva suba de los combustibles terminará impactando en los precios de otros productos y servicios, en especial los vinculados a la llamada “movilidad” o costo de traslado y de logística, y también le pondría más presión a la inflación prevista para el año próximo.

Golpe al bolsillo

A las tarifas de servicios públicos se suman otros rubros, como el de la telefonía celular, sector en el cual Movistar, por ejemplo, ya le envió una carta a sus 19 millones de clientes anticipando una suba de sus abonos para marzo próximo. El incremento rondará el 18% en promedio en servicios fijos y móviles.

También Personal ajustó sus precios con una suba similar a la de su competidora y que comenzará a regir en los primeros días de enero próximo. Será para la prestación de sus servicios tanto de voz como de datos. El anuncio fue realizado, tal como lo estipula la legislación, 60 días antes de su entrada en vigencia.

Es de esperar que Claro también siga el mismo sendero aunque en la empresa informaron no tener en carpeta nuevos incrementos en el corto plazo.

También el ABL de los porteños tendrá nuevos valores, ya que se incrementarán entre el 34% y el 38% durante el año. Las subas se llevarán a cabo usando el mismo esquema que se viene aplicando desde el 2011, cuando la Legislatura porteña aprobó una ley que actualiza los impuestos y las valuaciones fiscales según el movimiento del precio de los inmuebles.

Para este 2019, el cronograma de subas del ABL ya aprobado contempla que el 30% del padrón (573.000 partidas), tendrán una suba menor a los $100 en cada cuota mensual. Otro 35% (669.000 boletas), tendrán incrementos de entre $ 100 y $ 150 por mes; un 20%, aumentos de entre $150 y $450 mensuales, mientras que el 10% restante seguirá exento, ya que se trata de jubilados, discapacitados y otros.

Pero además del ABL, la Legislatura también autorizó aumentos del 25% en las patentes automotores, como consecuencia de las actualizaciones de los precios de los vehículos por la inflación.

En cuanto a los alquileres, como el sueño de la casa propia seguirá siendo lejano por el alto costo de los inmuebles, los inquilinos deberán ir reservando más dinero para el pago de las cuotas mensuales de los contratos y, en el caso de los que renten departamentos, también para los mayores precios de las expensas.

Un informe de la Federación de Cámaras Inmobiliarias de Argentina, anticipa quetanto los alquileres como las expensas aumentarán por encima de la inflación en el 2019, afectados por los incrementos de la luz, el agua, el gas, el ABL y los salarios de los encargados de edificios.

Con respecto al uso de los automóviles, no solamente las patentes serán más caras en Capital este año. Al aumento que ya sufrió la Verificación Técnica Vehicular (VTV) del 23% anunciado en noviembre pasado, habrá que sumarle los que se darán en las fichas de los parquímetros que, de valer $10, pasará a costar $15.

La justificación es que “la creciente demanda de estacionamiento, sumado al atraso tarifario acumulado en los últimos años, han repercutido desfavorablemente en el sistema, por lo que se requiere una actualización de la tarifa de estacionamiento medido”.

Mientras tanto, la Legislatura porteña ya aprobó la expansión de parquímetros a más barrios de la Ciudad, desde los 4.000 que hay actualmente hasta 8.000 en los próximos años.

En el caso de la VTV ya se deben pagar $1.144 por realizar el trámite que permite verificar todos los años el estado del vehículo. Un aumento que llega justo en momentos en que algunos automovilistas están saliendo a la ruta por las vacaciones, aunque se encontrarán también con nuevos precios en los peajes, que ya se incrementaron en un 40% en promedio.

También las empresas de medicina privada colaborarán en el incremento del mal humor de los argentinos ante semejante lista de productos y servicios que se irán encareciendo a lo largo de todo el 2019.

El último incremento se dio en diciembre, con un retoque del 8,5% que fue autorizado por el Gobierno y que llevó el acumulado del 2018 al 40% en cinco retoques de 4% en febrero, 7,5% en junio, otro 7,5% en agosto y 8% en octubre pasados. Este cronograma ubicó a las prepagas entre los servicios que más se acercaron a la inflación de todo el 2018.

Sin embargo, los empresarios del sector advierten que no alcanza y reclaman nuevos aumentos al sostener que los costos médicos siguen creciendo en base a la evolución del dólar que hoy se ubica en torno a los $39 pero que se espera ronde los $48 hacia el fin de este año. También advierten que las subas salariales del 27,5% que pretende aceptar el Gobierno deberán ser trasladadas a las cuotas de los seis millones de afiliados a la medicina privada.

Desde una de las mayores prepagas del país admitieron que, a pesar de la suba de diciembre, el sector sufre un desfasaje de al menos 10 puntos para compensar el efecto negativo que genera la inflación.

Un reclamo que dista de la realidad de los altos valores actuales que ya se pagan por planes que para una persona de edad mediana tienen costos de entre $4.000 y $4.500 mensuales. O de un plan para un matrimonio joven con dos hijos menores que arranca en los $9.000 por mes aunque pueden superar los $12.000, según la empresa.

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