José Alperovich se quedó totalmente solo

Se rumorea que quiere bajarse ya de la candidatura, pero si incumple el mandado que le dio el macrismo lo esperan los Cuadernos de Centeno

Cada vez más solo, el senador José Alperovich sigue generando imágenes lastimosas, en actos con media docena de asistentes, como ocurrió anoche en Aguilares.
La foto es más que elocuente. Nadie se le quiere acercar.
Lo acompañan desde lejitos nomás, su fiel Sarita, su prima Beatriz Mirkin (la misma que le dijo “mancha venenosa”), y tres o cuatro vecinos.
La cara del candidato lo dice todo. La ansiedad de otras épocas hoy es depresión.
El derrumbe anímico de Alperovich preocupa a sus familiares. Le reclaman que termine ya la locura de haberse tirado a la pileta sin un solo apoyo político, empresarial, social o sindical de envergadura en la provincia.
Desde Buenos Aires, el golpe de gracia se lo propinó durante los últimos días Cristina Kirchner, al inclinarse -como todo el peronismo- hacia la fórmula Juan Manzur-Osvaldo Jaldo. 
Alperovich creía que disfrazándose de kirchnerista al menos podría sostener un tiempo su candidatura. Pero ya ni esa fachada le queda.
Lo único que está en pie, y lo carcome por las noches, es una advertencia de la Casa Rosada. 
Luego de informarlo sobre algunos pormenores de los Cuadernos de Centeno, los macristas lo habrían “invitado” a ser candidato a gobernador en Tucumán, para dividir al PJ. Acto seguido, le pusieron asesores y lo lanzaron al ruedo.
Los genios de Durán Barba consideraban que con Alperovich quebrarían al justicialismo y abrirían paso a la fantasía de un triunfo de Cambiemos en la provincia. 
Pasados de redes sociales, creyeron que un Alperovich reciclado con onda youtuber y chupines podría convertirse en candidato competitivo, desconociendo el comportamiento electoral de Tucumán en los últimos 70 años.
Cuando el poder está en manos del peronismo, hay un solo jefe que conduce el Estado y el partido. El ejército político se encolumna para garantizar el triunfo y la supervivencia.
Cada cual conoce bien su tarea, no es necesario darles muchas explicaciones. El verticalismo está en los genes del PJ.
Alperovich ahora buscará un escape honroso, pero difícilmente se le conceda. 
Ya irritó por demás al peronismo, y cuando se baje de su candidatura incumplirá el mandado que le ordenó la Casa Rosada. Le espera un horizonte muy difícil.
Fuente: Contexto

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