La justicia jujeña va por la madre de la menor violada: no le creen nada

Las dudas fueron planteadas por la hermana mayor de la niña violada, y a la que se practicó una cesárea prematura.

La joven llamada Candela, concedió una entrevista a diario La Nación, en donde relató cómo está viviendo está situación, “cuando me enteré lo que le pasó a mi hermana me descompuse, me sentí muy mal, tuve bronca, tristeza y mucho dolor, me sentí culpable. Me siento culpable de lo que le pasó a mi hermanita, yo la cuidaba, no la dejaba salir sola, si yo hubiera estado en San Pedro esto no pasaba, me arrepiento de haberme ido. Siento culpa. Mis hermanos eran como mis hijos porque mi mamá a veces salía, se iba, y yo los cuidaba”.

Según lo afirmado en la edición online del mencionado matutino, en su relato, afirmó que lo manifestaron los servicios sociale del estado, que Candela se hacía cargo de su hijo, como así también de sus hermanitos, entre ellos, la niña que fue violada por un hombre de 60 años, y quedó embarazada.

A los 14 años Candela vivía con su madre, una hermanita, un hermanito muy pequeño y el esposo de su mamá, tenía un novio también adolescente, salía a bailar o se juntaba con los amigos, tomaba alcohol de vez en cuando y creía que tenía todo bajo control. Un día su madrina la observó detenidamente y comenzó a dudar. La llevó al médico. Resultado: Candela estaba de seis meses de embarazo. No se había dado cuenta antes, su mamá tampoco lo había notado.

El avanzado estado gestacional del embarazo impidió que Candela lo aborte. “Cuando me enteré, no lo quería tener. Pero lo tuve y hoy es el amor de mi vida, es mi vida”, sostuvo.

Definida “pro-vida”

Según la publicación realizada por La Nación, Candela milita contra el aborto a través de su cuenta de Facebook. De hecho, tendría una fotografía de Esperanza, la pequeña bebé nacida de la cesárea prematura practicada a su hermana. Y posteos que señalan “Siempre en mi corazón, Milagro Esperanza”.

A través de su perfil de la red social replica historias de mamás adolescentes de su edad. Hoy vive en Mendoza. Se tuvo que ir de Jujuy ya que la relación con su madre no era buena, tanto que el Estado le dio la guarda de ella mientras era menor de edad a su tía.

A los 17 años denunció a su mamá por maltrato. Se fue a vivir a la casa de su tía, hermana de la madre, y la ayudó también la abuela materna. La denuncia expresa que Candela sufrió violencia física y verbal de parte de su mamá. Candela se hacía cargo de las tareas domésticas del hogar, cuidaba de su hijo y de sus hermanitos. Un día le pidió a su mamá que la ayudara y la madre explotó en furia.

Por orden del Estado la madre de Candela y de la niña ultrajada de 12 años debía realizar un tratamiento psicológico para “desnaturalizar la forma violenta de relacionarse con su hija”, si no iniciaba tratamiento, la madre no podía tener contacto con la adolescente. Respecto del presunto violador de su hermana, Candela cuenta que “varias veces tuve problemas porque él quería tener una relación conmigo y hasta me ofrecía plata, yo lo saqué sonando”.

Estuvo en San Pedro de Jujuy en diciembre. Se dio cuenta que su hermana menor estaba “gordita”. Dice “tuve sospechas, pensé que podía estar embarazada, pero no dije nada para no tener problemas con mi mamá. Me dí cuenta que algo pasaba. Creo que me daba cuenta pero no quería reconocerlo”, dice.

Candela y su hermana cursaron meses de embarazo siendo adolescentes sin que la madre de ambas se diera cuenta. Candela descubrió que esperaba un bebé a los seis meses de gestación, gracias a su madrina. La hermanita descubrió que estaba de seis meses de gestación por un dolor abdominal, según contó la madre.

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