La muerte del ladrón calcinado en Zárate y todas sus hipótesis: qué pasó la noche del crimen y las pistas que siguen los investigadores

Se abrieron nuevas líneas de investigación en virtud del asesinato del ladrón de 17 años, al que prendieron fuego cuando aún respiraba. La aparición de un nuevo sospechoso, la teoría de un amor prohibido y la conjetura de la familia: una emboscada

Joel José Giménez murió el viernes 26 de enero entre las 0:40 y las 10:00 horas. Lo vieron por última vez en las inmediaciones del barrio Reysol. Minutos antes le había enviado un mensaje de voz a su novia diciéndole que iba a hacer un “mandado re piola, un re mandado”. Tenía 17 años, era ladrón y vivía en el barrio Pecorena. Un disparo en los genitales sin orificio de salida provocó un severo daño en sus órganos vitales, causal de su muerte. Le dispararon también en el tobillo y lo prendieron fuego cuando aún estaba con vida, pero solo su cabeza presentaba signos de quemaduras. Las puñaladas en el muslo y el cuello fueron infligidas post mortem.

Hay pocos datos certeros en la causa: le encontraron entre sus pertenencias una pistola calibre .32, tenía un único antecedente por robo y la escena del crimen no es el lugar donde fue arrojado su cuerpo, escondido en la vegetación de la calle Victoria Ocampo del barrio 4 Esquinas del partido de Zárate. El resto son hipótesis, conjeturas, trascendidos que los investigadores están cotejando con allanamientos, averiguaciones, testimonios de testigos, familiares y amigos.

Las líneas de investigación se ramificaron. En las últimas horas aparecieron nuevos datos que refuerzan la hipótesis más sólida: el ajuste de cuentas. Pero no circunscribe la causa a un sitio común, sino que la bifurca. Apunta a un nuevo sospechoso que vive en Zárate y habría participado del crimen de Toto Giménez, de acuerdo a versiones que surgieron del seno del barrio donde vivía el adolescente asesinado. Esta persona se incorpora a la lista de posibles autores del homicidio: la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de Zárate-Campana está tras la pista de dos jóvenes del barrio 6 de Agosto, un suburbio peligroso ubicado en la periferia del partido bonaerense.

Sobre ellos recae gran parte de la investigación. Fuentes cercanas a la policía revelaron que allanaron la vivienda de uno de los principales sospechosos el mismo viernes por la tarde, horas después del crimen de Joel, pero por otro caso policial ocurrido días antes. Sin embargo, el joven señalado habría sido el mismo que disparó una semana antes contra la casa donde Joel vivía con su familia, en una esquina del barrio Pecorena, reconocible porque allí Mario, su padre, acumula la chatarra que luego comercializa.

 

En el allanamiento no encontraron pruebas suficientes para apuntalar la investigación. Desde el núcleo familiar, deslizaron una nueva teoría: una emboscada, que a Joel lo enviaron a algún lugar engañado o a materializar un robo inoportuno. Las hipótesis ya se tiñen de elucubraciones: una venganza por haberse quedado con un botín que no debía, una controversia por una moto robada o un crimen en represalia por el amor de una joven que estaba de novia con otro delincuente de la zona.

Esta última versión recobra sustento en la cronología de los acontecimientos, un itinerario que aún está en proceso de averiguación. La reconstrucción, en base a presunciones y versiones no oficiales, del derrotero de Toto Giménez entre la noche del jueves y la madrugada del viernes arroja más incertidumbre a la causa. Pocas horas antes de dar su última señal de vida -viernes a las 0:40- una cámara residencial filmó a una persona vestida con ropa similar a la que Joel tenía cuando lo encontraron muerto robando una moto. La víctima del delito hizo la denuncia, presentó las pruebas audiovisuales, pero no pudo identificarlo como el ladrón que lo asaltó. Las autoridades entienden, sin comprobarlo aún, que el robo cumple los métodos de su conducta delictiva y descartan que el damnificado haya motivado un linchamiento.

Luego, Joel se dirigió a su casa. Estaba con parte de su familia cuando lo pasaron a buscar y lo llevaron a una plaza para, según la versión del último testigo que lo vio con vida, encontrarse con una chica. Quienes lo conocen no validan la teoría de una pareja formal. A su presunta novia -una adolescente de 15 años que su padre prefirió llevarse de Zárate- Toto Giménez le había dicho, en palabras de la jerga delictiva, que iba a cometer un robo a mano armada. Luego de encontrarse con esta mujer se habría dirigido al barrio Meteor, otro precario asentamiento ubicado al norte de la ciudad, a la vera de un camino que remite directo al descampado donde fue encontrado muerto.

Los investigadores saben que no lo mataron en los pastizales del barrio 4 Esquinas y que lo transportaron hacia allí en auto. En el lugar no hallaron pertenencias personales ni rastros de sangre: solo una pistola y el tapón de un bidón que pudo haber sido donde llevaron el combustible con el que lo incendiaron. Sus manos, piernas y parte de su cuerpo no presentaban quemaduras. Con su rostro incinerado y desfigurado, pudieron comprobar que se trataba de Joel por un tatuaje que llevaba en el brazo: “Machuki”, el apodo de su hermano, un reconocido delincuente de Zárate que murió el lunes 20 de junio de 2016 a sus 18 años luego de ser embestido por un auto conducido por una persona a la que recientemente había asaltado mientras huía en su moto robada de un raid delictivo.

Joel Giménez murió rehén de su destino. Los investigadores sospechan que los autores del crimen habían sido compañeros de andanzas, socios de su actividad criminal. A la comunidad de Zárate y a la familia no les sorprende el trágico final del ladrón de 17 años: lo calificaban de “perdido” y entendían que, de imitar la vocación de su hermano Machuki, su desenlace podía ser el mismo.

 

 

 

 

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