El impacto negativo de la crisis económica durante la gestión macrista impactó de lleno en los gigantes comerciales.

Muchas de las firmas más reconocidas del mundo se vieron forzadas a convocar a acreedores.

Las grandes empresas comenzaron a presentar planificaciones de prevención de crisis, a despedir trabajadores y hasta a cerrar plantas para poder subsistir en Argentina.

Las grandes compañías, que en las últimas décadas se convirtieron en fuentes de inversión, crecimiento y trabajo, sufrieron un revés con las dos corridas cambiarias, la caída de la capacidad instalada y el derrumbe del consumo, que impactaron en el sector productivo.

Según la AFIP durante los últimos tres años más de 9.000 empresas cerraron, el nivel más alto desde el 2005, y unas 305 presentaron procedimientos de prevención de crisis. El 2018 fue uno de los peores años para el oficialismo en cuanto a los pedidos de PPC, con 146 firmas que pidieron mediación para llegar a un acuerdo con sindicatos para evitar despidos y quiebras.

PepsiCo

Tal es el caso de la alimenticia PepsiCo, que, en 2017, anunció el cese de actividades de su planta embotelladora de Trelew y de su fábrica de snacks de Florida. Los despidos fueron 50 en Chubut y más de 600 en Vicente López.

La empresa, que comenzó a importar chizitos de maíz desde Chile, palitos, tostadas saborizadas y copos de papa, aseguró que los cierres fueron por los costos y los extensos requerimientos logísticos.

Peugeot

Peugeot-Citroen, por su parte, detuvo la actividad en su fábrica de El Palomar como consecuencia de la crisis y en particular, por el mal momento que atraviesa el sector automotor. La planta cuenta con poco más de 2.000 operarios, que cobrarán el 75% de su salario durante el tiempo en el que las líneas de montaje estén frenadas.

La empresa asegura que la decisión de suspender la producción es para evitar el despido masivo de trabajadores.

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Carrefour

Carrefour es otro caso emblemático, que inició un proceso de reestructuración en la Argentina con cierre de sucursales y la modificación de tiendas tradicionales en mayoristas. La cadena francesa presentó un procedimiento preventivo de crisis y cerró locales en Capital Federal, Quilmes, Chaco y Tucumán.

Según los resultados del grupo francés, en 2018 obtuvo pérdidas de un 2,8% debido a la depreciación de las divisas de Argentina frente al euro y, sumado a la inflación, la facturación de las ventas cayó un 29,7%.

Walmart

La cadena Walmart es otra de las firmas que entró en crisis y decidió hacer un ajuste radical en todo el país. Tras la venta de 12 locales a la empresa DIA% que dejó sin trabajo a más de 200 personas, el cierre del centro comercial que tenía en el DOT Baires Shopping, el ajuste en 13 locales y despidos en La Plata y Avellaneda, la empresa profundizó su crisis y desafectó a trabajadores en Neuquén.

Ahora, la multinacional norteamericana se enfocará en hacer crecer el comercio online y su cadena Changomas, de supermercados mayoristas que ofrecen mejores precios en tiempos de crisis.

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Burger King

Burger King sorprendió este año cuando cerró el local más grande de Latinoamérica que funcionaba hacía 24 años en la esquina de Corrientes y Florida en Capital Federal. Desde la empresa aseguraron que la causa de la medida era una reestructuración en la que decidieron apostar a nuevas plazas para lograr una mayor distribución y presencia de la marca en distintas ciudades.


En tanto, entre otras grandes empresas que cerraron establecimientos o masificaron los despidos están RenaultHondaFalabellaImperial CordWrangler y Lee (que pertenecían a VF Corporation), FateMetalparEditorial AtlántidaAvianca Hitachi.

También están los casos de las compañías que en lugar de presentar PPC llamaron a convocatoria de acreedores, como lo hicieron la cadena de heladerías PersiccoFlecha BusAy Not Dead y la productora de alfajores Grandote.

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