UNA PLANTA ELECTRICA QUE EVITA LA QUEMA DE CAÑAVERALES Y PRODUCIRIA ENERGIA ELECTRICA A BAJO COSTO

En manos de la dirigencia política de la provincia está el futuro de la nueva manera de producir energía a bajo costo, brindando fuentes de trabajo.

No hace mucho tiempo dimos a conocer el desarrollo que produjo un Concepcionense que rediseñó una maquina cosechadora la cual la denominaron Tecnología BAR esta maquina es una Picadora de Biomasas de Caña de Azúcar”. BAR permite, al mismo tiempo, hacer el picado y recolección de las hojas superiores de la caña y el cogollo, realizando dos operaciones en una sola pasada.

Tomemos como ejemplo al pequeño pueblo de Ticino en Córdoba el cual tiene su propia planta de energía eléctrica basada en Biomasa.

el Comité de Biomasa de la Cámara Argentina de Energías Renovables (Cader) indican que nuestro país posee entre 60 y 80 plantas de biomasa, de las cuales 20 son grandes instalaciones.

La planta de Kymijärvi II, de 160 MW de potencia, está localizada en la ciudad de Lahti, en Finlandia, a unos 100 kilómetros al norte de Helsinki. Se trata concretamente de unas instalaciones basadas en gasificación que utiliza combustibles sólidos recuperados (CSR), tales como plástico, papel, cartón y madera. La planta inició su operación comercial en mayo de 2012, integrando un gasificador que convierte el combustible derivado de residuos en gas combustible. Entre el diverso equipamiento, incluye una caldera de vapor de circulación natural, una turbina Siemens SST 800 Tandem y el generador Siemens Gen5-100A-2P, así como un sistema de automatización para las instalaciones desarrollado por los ingenieros de Metso. Como resultado, la planta Kymijärvi II genera 300 GWh de electricidad y 600 GWh de calefacción urbana. La electricidad se transmite a la red nacional utilizando una conexión de 110 kV en la subestación de Kymijärvi.

Estas plantas son básicamente de tratamiento de residuos sólidos urbanos o componentes orgánicos, así como también mini-biodigestores o mini lagunas cubiertas para consumo domiciliario.

Según un relevamiento de 2015, estas iniciativas se sitúan mayoritariamente al norte de la provincia de Buenos Aires y en la región del Litoral. En el resto del país, Jujuy tiene en marcha dos plantas de gasificación de madera y una de pirólisis de biomasa seca; Salta incentiva la construcción participativa de biodigestores familiares; en Misiones se aprovechan desechos forestales y de frigoríficos; San Juan busca hacer lo propio con residuos de la actividad vitivinícola; en Mendoza hay un proyecto para generar biogas y energía solar-térmica en mercados agrícolas de concentración; Chubut apuesta por la cogeneración energética a partir de biomasa residual de la leña; Tierra del Fuego está construyendo una planta para reciclar y reutilizar residuos industriales.

Aquí en nuestra provincia ahora tenemos ya la tecnología para mover una planta eléctrica con biomasa limpia y libre de contaminantes gracias a la tecnología BAR, porque el despunte de la caña de azúcar nunca toca el suelo por lo tanto es limpio y libre de tierra que es el gran problema que enfrentan los colectores de biomasa que sirve para alimentar las calderas.

La pequeña planta que es un ejemplo en nuestro país es uno de los casos de biomasa más emblemáticos se encuentra en la provincia de Córdoba, donde se puso en marcha en 2017 una planta de generación de energía eléctrica a base de cáscara de maní.

Se trata de una instalación que acopia y vende 140 mil toneladas anuales de maní y ocupa a 450 personas de forma directa.

La usina cuenta con una turbina de vapor de 10 megavatios (MW) de potencia, con capacidad para generar 78.840 MW/hora. La empresa usa el 10% de la energía para su funcionamiento; el 25%, para el proceso de industrialización del maní y el 65% restante se incorpora a la red nacional de electricidad. Esa cantidad permite abastecer a unos 8000 hogares al año.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha desarrollado diversos proyectos sobre biomasa a través de su división IEA Bioenergy. La agencia calcula que el 10% de la energía primaria mundial procede de los recursos asociados a esta fuente, incluidos los relacionados con biocombustibles líquidos y biogás.
Gran parte de ese porcentaje corresponde a los países pobres y en desarrollo, donde resulta ser la materia prima más utilizada para la producción de energía, justo en aquellos países donde se prevé un mayor aumento de la demanda energética. Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “algunos países pobres obtienen el 90% de su energía de la leña y otros biocombustibles”.

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