PASO 2019: Preocupación en el búnker de María Eugenia Vidal a la espera de los resultados

Esperan los datos de las PASO para saber cuál es la diferencia entre la gobernadora y Axel kicillof.

Cerca de María Eugenia Vidal se fue derrumbando la cautela y las expectativas que barajaban en los primeros minutos, después del cierre de los comicios. Todos coincidían con un diagnóstico: el candidato del Frente de Todos, Axel Kicillof, conseguirá más votos que la gobernadora. A la mandataria bonaerense la esperaban cerca a las 21 en el búnker de Costa Salguero; que luce mucho más calmo que en otras elecciones.

La gran incógnita es cuál será la diferencia a favor del candidato opositor. Los más optimistas en el oficialismo hablaban de solo 3 puntos a favor del ex ministro de Economía al principio de la noche. “Ojalá”, se sorprendió un estrecho colaborador de la mandataria provincial ante la consulta. Con el pasar de los minutos, las expectativas moderadas se fueron convirtiendo en un escenario de franca preocupación, que algunos funcionarios se atrevieron a describir como «una paliza».

En las últimas semanas sus encuestas los daban seis puntos abajo y al Presidente -más comprometido- 9 puntos detrás de Alberto Fernández. La diferencia, según sus números propios, podría ser mayor. 

Faltaba, claro, la última semana de campaña que en el oficialismo consideran fundamental para atraer el voto de los indecisos y de los menos politizados, que siempre juzgan más cerca de Juntos por el Cambio que del peronismo. La performance de Eduardo “Bali” Bucca, de Consenso Federal, también era una incógnita. En los sondeos de la gobernación casi no superaba el 1%, pero nadie se entusiasmaba con un corte masivo de los votantes de Roberto Lavagna.

Por ahora, los operadores políticos del Ejecutivo bonaerense no notaban un corte masivo de boleta en detrimento de Mauricio Macri. “Por supuesto que habrá, pero no es algo que hayamos trabajado de manera sistemática”, explicaron.

El viernes la gobernadora había terminado de repasar su discurso con el ministro de Asuntos Públicos, Federico Suárez. El tono, sin embargo, terminará por decidirlo durante la jornada electoral; que empezó temprano con un desayuno en la base aérea de Morón y con un almuerzo en la casa de sus padres, en Haedo.

La mano derecha de la gobernadora Federico Salvai almorzó en Olivos con otros funcionarios bonaerenses, nacionales y con el Presidente.

El hermetismo se adueñó de los principales funcionarios de la Provincia, que no comunicaron datos ni siquiera a varios funcionarios de confianza. “No están compartiendo datos”, afirmó uno de ellos, que contaba votos en la tercera sección, donde relevaba datos preocupantes para el oficialismo.

En algunos distritos, el Frente de Todos duplicaba a Juntos por el Cambio. En general, en los municipios más populosos y pobres del Gran Buenos Aires, el oficialismo aspiraba a no perder por mucho más que por 20 puntos.

En La Matanza, cerca del ministro de Educación Alejandro Finocchiaro denunciaban aprietes a los fiscales de Juntos por el Cambio. En Costa Salguero lo minimizaban. “Nada nuevo, cosas de todas las elecciones”, señalaron.

La primera sección electoral podría ser fundamental para equilibrar la diferencia y mantenerse competitivos. También siguen de reojo los resultados en el interior bonaerense.

Uno de los datos que sí celebraron en la gobernación fue el aumento de la participación en relación a la PASO de 2015: entre dos y 3 puntos que representan cerca de 250 mil votos más. “Creemos que, estimativamente, ha aumentado el nivel de participación respecto de las PASO de 2015”, sostuvo Salvai durante la conferencia de prensa que compartió con Marcos Peña y Eduardo Macchiavelli, jefe de campaña en la Ciudad.

En el gobierno bonaerense no descartaban aprovechar la jornada de este domingo para relanzar la campaña, como hizo Macri en el balotaje porteño de 2015. “No está claro. Dependerá de los resultados”, afirmaban.

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